jueves, mayo 10, 2012

SUEÑOS COLECTIVOS (PARTE II)


Este texto es continuación del texto anterior:  Sueños Colectivos  (Ir a dicho texto)

Poco a poco se iba apagando mi memoria de lo vivido con Raghi; mi guía en la intensa experiencia con los soñadores. Mi vida volvía a su ritmo normal, clases, viajes, amigos.  En su momento, Raghi había destacado la importancia de que escribiera todo lo que él me iba a mostrar; es por eso que lo había escrito todo, o, al menos lo más relevante. Sin embargo Raghi volvió a hacer contacto conmigo. Esto significaba que algo no había sido bien comunicado o quizás que había olvidado algo importante.
Si la primera historia, como ya lo dije, fue perturbadora para mí; esta fue aún peor. Raghi reapareció transmitiéndome una serie de conceptos que no es fácil transcribir en palabras.   Dijo que todo lo que me explicó había sido mal interpretado. Su aseveración me sumió en la confusión. No podía saber de qué hablaba, puesto que había transcrito la experiencia con gran esmero y detalle.

Dijo: comencemos por la palabra “sueño” —destacó—. En el lenguaje que ustedes se acostumbraron a usar, la palabra sueño es un sinónimo de  “irreal”. Hablan de una “realidad real” y de una “realidad onírica” (de los sueños) planteando que la segunda no es “real”.
Partiendo de esta definición, me explicó que no son ellos los que viven en un “sueño” como yo lo había dicho; sino nosotros.  Perplejo, preferí guardar silencio y seguir escuchándolo. Manifestó que, desde su punto de vista, la verdadera lucidez está dada por un estado al que llaman “presencia plena” y esta forma de estar-existir no era algo con lo que los humanos estuviésemos familiarizados, a no ser muy excepcionalmente. Me dijo que, quizás nos cueste conquistar el estado de consciencia plena a causa de que hablamos tanto que empezamos  a confundirnos en los laberintos de las  palabras y confundimos eso (palabras y descripciones) con la realidad.

Dice Raghi que lo que percibimos nosotros son traducciones parciales que hacen nuestros receptores en los sentidos físicos. Transforman luz y sonido en electricidad, en impulsos nerviosos. En última instancia impresiones e impulsos nerviosos decodificados y reformateados en el cerebro. La memoria, a su vez, suprime algunos detalles y cuando evocamos un recuerdo es porque creamos una nueva imagen de nuestra historia con algunos pocos elementos de esa situación que pudimos retener y otros agregados. Y, por si fuera poca la distorsión, además de todo eso, tenemos una especial predilección por negar  y distorsionar las cosas para torcerlas a nuestro antojo. Nuevamente apareció el tema de la mentira hacia nosotros mismos y hacia los demás.

Dice que partiendo de la base de que  creemos que lo palpable es la “realidad”, es decir, lo que es opaco y suficientemente compacto como para verlo o tocarlo. Perdemos de esa manera la mayor parte de los acontecimientos relevantes. No los vemos.  Si bien nuestro cerebro funciona por momentos en ondas cerebrales rápidas a lo que llamamos “vigilia”, nosotros realmente vivimos en una ilusión, en un estado de trance que comparativamente se asemeja a las fantasías que tenemos de los zombis o muertos vivientes.
—¿Qué acontecimientos relevantes nos perdemos?
—La contemplación del Todo palpitando y desenvolviéndose. Si pudieran ver la gigantesca trama de la que todos somos parte, se darían cuenta de que se vuelven muy pequeños cuando se piensan como los individuos que les gusta pensar que son.

Esa aseveración me resulto muy perturbadora, Raghí pacientemente siguió explicando que somos muertos vivos por el hecho desconectarnos del todo para pensar que somos individuos únicos, de vivir haciendo cosas que no deseamos y de fingir ser quienes no somos. Es decir que en nuestro hacer no estamos completamente presentes, y en la personalidad que creamos y nos decimos que somos, también hay una importante pérdida de la esencia. Es por eso que la vida que nos creamos es como  un trance que nos aplasta. Vivimos inmersos en un sueño plagados de automatismos en el que resignamos nuestra libertad.

Todo es parte de un gigantesco cuento, queriendo creer que las  cosas son del modo en que las imaginamos. Diciéndole a otros cómo deben percibirnos, dándoles muestras de cómo somos, para que  conozcan esa fachada y la acepten como “la persona que somos”
Dice Raghi que tenemos una innata vocación por el engaño. Nuestra raza es adicta a la mentira, siempre queremos sacar provecho, ventajas, tener más de lo necesario. Competimos, nos agredimos, somos impredecibles, caóticos, queremos imponer nuestras propias visiones de las cosas, no tenemos noción de que en verdad somos un todo. A decir verdad, una unidad fragmentada en pedazos que han perdido la consciencia de totalidad.  No tenemos armonía ni siquiera con nosotros mismos. Dentro nuestro habitan voces que nos debilitan, que nos obligan a  hacer cosas que no queremos, y que nos juzgan y castigan una y otra vez por las mismas cosas. No tenemos cohesión como entidad social. Queremos satisfacer a otros y recibir recompensas cuando hacemos algo que nos enseñaron que está bien, y evitar los castigos si hacemos algo que no es aprobado.

Todos en nuestra especie intentan mostrarse de una forma diferente de lo que suponemos ser, porque en verdad no nos vemos. Siendo así obviamente no estamos satisfechos con nosotros mismos.
Pero ¿por qué querríamos engañarnos?
—Es simplemente por una única razón: el miedo. Estamos programados para crear entornos familiares, y para ello ya desde el momento en que sucede una percepción nuestro cerebro organiza los elementos para crear y reconocer formas familiares. Vamos llenándonos de explicaciones y de justificaciones, y ya se nos llena la cabeza con toda esa basura. Con tanto que hacer perdemos el contacto con la totalidad  y con las cosas importantes.
—bien, pero ¿qué es lo importante?
—lo importante son ustedes mismos, su verdadera naturaleza, el reconocerse como células de un organismo que se está enfermando por falta de cohesión en el tejido que forman y por falta de armonía entre sus partes.
Así que todo ese engaño cuyo fin es ser aceptados, o sacar algún provecho, les deja insatisfechos, porque saben íntimamente que no son cómo se muestran, que no tienen una conexión real con otro ser cualquiera que sea.
Nuestra vigilia es un trance en el que no vemos más que lo que nos programaron para ver, y andamos sonámbulos.

Cuando nos acercamos a ustedes lo hicimos con un propósito.
—¿Cuál propósito?
—Nuestro propósito, y el de otras especies es que ustedes despierten. Que evolucionen. Pues, como somos parte del mismo universo y todo está conectado, los desastres que hacen aquí repercuten en nuestro mundo, y en muchos otros mundos avanzados. Uds. emanan pensamientos tóxicos sin saber el efecto destructivo que estos tienen, es como alguien que no fuma estar en un cuarto donde todos fuman… Están  contaminando la trama del universo, no es a propósito, sino porque aun están sonámbulos. Hay muchos de nosotros contactando a otros de su especie, y también algunos de su especie visitan a diario nuestro mundo y son capacitados.

Tienen un poder del que no son conscientes, hasta ahora no hemos querido ayudarlos a dominar el poder que cabalgan de forma desbocada, pues hasta que no aclaren sus mentes y vean la trama, darles más poder del que tienen con la tecnología sería irresponsable y peligroso para ustedes mismos. No podrán tener todo el poder hasta que no se den cuenta que todo daño que hacen a otro o al entorno es literalmente un daño que se hacen a sí mismos, por ser parte de la trama del ser vivo al que ustedes llaman Universo.
Como bien sabes, cuando una célula en un ser vivo pervierte su función, esta célula amenaza sin proponérselo su propia subsistencia y la del ser del que forma parte. Uds. contaminan su propia casa y eso los pone en peligro. Han crecido mucho en tecnología pero no tienen aún la madurez para usar todo ese poder que ganaron.

Es por eso que cuando te referías a nosotros hablando de estado de trance o de sueño, es ahí donde debo clarificarte para que te des cuenta que son ustedes los que viven en una ilusión, no nosotros.

—Bien, me queda claro, pero ¿que podemos hacer al respecto?

Les hemos dado instrucciones, que volveremos a darles:

1     1)  Comiencen por aceptar que viven en un cuento que todos los días se repiten frente a los   demás, para que se los reconozca. Miren ese sueño muy de cerca hasta que empiecen a ver cómo es que ustedes mismos lo construyen; ese es el primer paso.
2     2)  El segundo paso es comenzar a cambiar deliberada y conscientemente algún detalle de ese cuento-sueño. Cuando vean que pueden cambiarlo se asombrarán.

Por ahora con estos dos pasos tienen bastante. Nos veremos nuevamente —me dijo con afecto—, y  luego, con una sonrisa luminosa, se esfumó.

lunes, enero 23, 2012

SUEÑOS COLECTIVOS



Hoy me ha tocado despedirme de Raghi, un habitante de un mundo muy lejano al nuestro, tanto concretamente como conceptualmente. Me mostró su forma de vida, y, algunas de sus historias me afectaron gravemente. 

Estaba aún excitado y, al mismo tiempo, triste al saber que lo que siempre llamé “realidad”  era una de las más pobres versiones entre las múltiples realidades que  existen. No había límites mientras estuve conectado a su realidad. Pensar era hacer... una sensación difícil de describir para nosotros que no somos conscientes de que el mundo es construido con nuestros pensamientos. Se trataba , diría, de una civilización de “soñadores”.

Como, dada mi excitación, no iba a poder dormir, necesité dejar algunas notas escritas antes de sumirme en el reposo; así que compartiré algunas vivencias.

El pueblo de Raghi vivía de modo peculiar para nosotros. Sus vidas transcurrían en un estado de trance parecido a lo que nosotros llamamos el sueño REM, es decir la fase del sueño en que “soñamos” con imágenes. Ese estado no es reversible para ellos como lo es para nosotros. No pueden –ni quieren- despertar cada mañana. La parte más importante de nuestras vidas, la vigila, es para ellos una alteración del funcionamiento normal. Los Mihab necesitan de varios días, para salir del “Sattor” (sueño) y no suele ocurrir más que cuando algo sale mal, es decir muy excepcionalmente.

Tanto su genética como su configuración ambiental están diseñados para que pasen la vida entera en Sattor. No son como nuestros sueños; tienen una lucidez mayor y más control que el que nosotros tenemos incluso en estado de vigilia. Esa es su realidad. No suceden en los sueños cosas que no puedan comprender o controlar, y no es su inconsciente lo que domina sino su consciencia en su máxima expresión. Interactúan con los demás soñadores pertenecientes a su pueblo a través de los “sueños colectivos”. En estado de Sattor, se comunican, se conocen, aprenden, se unen íntimamente, tienen hijos... todo sucede y afecta directamente a la realidad física. Quiero decir, si sueñan un hijo, realmente nace una criatura conectada a ellos, no es que “lo sueñan” o lo alucinan, sin embargo no hay contacto físico entre ellos.

La comunicación es sin palabras, y dada esa forma maravillosa de comunicación de pensamiento e imagen, ¡no existe la mentira! Es lógico pues la mentira surge del hecho de que la palabra no posee una conexión forzosa con la realidad. Yo puedo nombrar las cosas con palabras erradas, describir de forma distorsionada los hechos, por eso la mentira es posible, por ser una descripción, y no una percepción. Pero aquí no hay descripción. Las personas ven la misma imagen y nadie puede –ni quiere- falsear eso. Falsear una percepción, mentir, sería  perder la profunda conexión que existe entre ellos, y eso no es deseable en lo más mínimo y equivaldría a un exilio.

Las mentes forman una gigantesca red en los sueños colectivos pudiendo de esa manera compartir su saber con el resto de la especie. Su cultura entera está edificada y regida por estos “sueños” en los que poseen muchísima más libertad que nosotros en nuestra realidad. No necesitan mentir puesto que la mentira intenta sacar provecho de alguien o algo, y no hay ventajas que les interese sacar de los otros. La supervivencia del todo es lo que garantiza la de cada uno. Por otro lado,  individualmente tienen pocos límites en su propia existencia. No hay opresores ni oprimidos. Cada uno sueña y se sueña, como parte de un todo sin límites.

En cuanto a su mundo material, no parecían muy evolucionados en lo que a tecnología se refiere, pues simplemente no la necesitaban. Podían alterar la materia en sus sueños. Habían evolucionado asombrosamente en su conocimiento y control de la genética y del ambiente. Vivían en una especie de colmenas. La característica  más sobresaliente de sus colmenas era que, con muy pocos recursos, aprovechaban al máximo la energía, tanto la del ambiente, como la de otras criaturas con las que se acoplaban simbióticamente, y las de sus propios “cuerpomentes” (en verdad la traducción aproximada sería: “biología-mente-energía-emoción-espíritu-conexión-forma”,  y aun faltarían algunas palabras para las que no encuentro traducción.

Crearon una alianza de tipo simbiótica con diferentes especies vegetales. Habían logrado que los vegetales desarrollaran formas específicas para ser usados como habitáculos en los que desarrollaban todo su ciclo vital. Las plantas proveían capullos en los que pasaban prácticamente la vida entera en estado de Sattor. Estos capullos tenían protección suficiente. Eso no era todo: las grandes cantidades de energía que producían al soñar eran reflejadas y amplificadas por la planta y estimulaban su crecimiento. 

La simbiosis planta-humanoide era tan radical que las plantas llegaban a conectarse con  los cuerpos proveyéndoles así de todos los nutrientes necesarios. El metabolismo estaba sumamente simplificado, la planta “Hegga” proveía directamente al torrente sanguíneo los nutrientes, por lo que prácticamente no había digestión. Estas conexiones con las plantas que absolutamente todos tenían les permitían el intercambio de energía a través de los sueños colectivos. Todos participaban del mismo sueño, accediendo a ciudades enteras y  tecnologías avanzadísimas en dichas ciudades oníricas.

Los vegetales eran el “sistema nervioso” de esa civilización. Cuando vi eso pensé que quien haya sido que escribió la película “Avatar”, sabía de esta civilización. Lo más  notorio es que  ellos aseguran que esas ciudades son reales, que ese plano en el que transcurren sus vidas es absolutamente real y, de hecho, se sabe que desde ese nivel ellos influencian fuertemente el plano en el que nosotros existimos. Vajan a la velocidad del pensamiento, cambian sus formas a voluntad. 


Dicen que pocos pueden ver sus ciudades, y quienes logran acceder andan como sonámbulos. A los ojos de los Mihab somos una especie rudimentaria y sujeta a emociones primarias y violentas,  por ello, cuando alguien de nosotros entra por error a sus ciudades tratan de instruirlo, pues esa es la forma de protegerse, educando,  ayudando a evolucionar a otros. 

Sus antepasados despertaban pocas horas cada día para buscar néctar vegetal para tener energía. Con el correr del tiempo, fueron  entablando una más profunda relación con Hegga, la planta que los aloja y los conecta a la red del cuerpomundo. Así fueron precisando cada vez menos de la vigilia y del movimiento.

Raghi cuenta que con sus poderosas inteligencias fueron creando un ambiente que les permitiera estar su vida entera en Sattor (trance), modificándose genéticamente y a las plantas para crear esa simbiosis que les permitió prescindir de despertarse. Me pareció mágico, y cuando lo pensé de inmediato me respondió que me parece magia simplemente porque desconozco la naturaleza del “tetraedro” cuyas cuatro caras son: “forma”, “pensamiento”, “materia” y “energía”. Me explicó que el tetraedro es la mínima unidad de todas las cosas (lo que para nosotros es el átomo) y cada una de sus caras es un triangulo (la forma perfecta) y representa una de sus características. Si conoces la naturaleza del tetraedro no tienes límites, simplemente piensa y creas.

¡La reproducción sí que es algo increíble!  Cada ejemplar es por naturaleza hermafrodita, es decir que solo hay un sexo. Por medio de la conexión pueden combinar su ADN con el de otra criatura  sin necesidad de salir cada uno de su capullo. En los sueños colectivos pueden  conocerse y amarse con cualquiera de todos los habitantes de la comunidad-mundo. Se conocen sin que sus cuerpos dejen los capullos conectados a la gigantesca “colmena-enredadera”. Cuando se aman crean una conexión energéticamente muy poderosa, que circula por la red. La energía que desprende cada uno tiene su algoritmo vital (equivalente a su codificación de ADN). Si la unión emocional es fuerte lo más posible es que haya combinación genética,  y ambos se fertilizarán mutuamente.

Los antepasados, (Sonamuh) eran autómatas cuando buscaban alimento durante el día. Sus mentes estaban adormecidas y se comunicaban con sonidos guturales. Salían de Sattor para buscar alimento o procrear. Evitaban todo tipo de contacto. Los sonidos que nosotros llamamos palabras según los Mihab, sólo se prestan a los malentendidos, así que solo se comunicaban cuando estaban en Sattor.

Si bien las diferentes culturas ya han demostrado que los sueños son una fase muy importante para la vida orgánica así sabemos que los tejidos se reparan y el cerebro  se reorganiza  en el sueño, estos cerebros por el hecho de explotar al máximo esa dimensión de la existencia, se volvían ya desde pequeños mucho más potentes. Sus cuerpos requerían menos alimento y  eran mucho más saludables, aunque menos fuertes físicamente, ya que su  mayor actividad no era física sino mental.

Me despedí de Raghi, y me dispuse a regresar a mi hábitat, o sea a la vigilia. Se despidió con una sonrisa increíblemente luminosa. Desperté. En casa nuevamente, de regreso a mi realidad: Ahora veo todo carente de brillo, todo pensado y lento.

Me siento profundamente  angustiado al ver lo ciegos que estamos, lo desprotegidos, y limitados que somos como criaturas  débiles palpando en la oscuridad... Con la palabra como medio de comunicación escuchamos voces de todo tipo, algunas de seres destructivos, que nos mienten aprovechando nuestra ceguera, agravado esto por nuestra negativa a mirar con nuestros propios ojos y por nuestra ignorancia.

Noto la enorme soledad de vivir sin conexión plena con los demás. O con conexiones tan pobres como la palabra o el contacto físico.

En comparación, y sé que no debería comparar, pero veo que no tenemos consciencia de totalidad. Cada uno pelea por imponer el propio y diminuto punto de vista, aferrados a una insignificante opinión somos incapaces de armonizar, de construir. Carecemos de  visión, de poder y de armonía. Peleamos unos contra otros en lugar de sumar nuestras energías en una corriente única; elegimos probar quien es más fuerte, quien prevalece, y eso  nos destruye. Es por eso que la civilización que hemos creado se nos está cayendo encima, nos aplasta y nos asfixia. Cada día perdemos un poco más de nosotros mismos en ese individualismo belicoso; un camino oscuro que nos lleva a la soledad y a la desesperación. 

Me fui a dormir, entristecido al ver en qué nos hemos convertido, y también esperanzado en que hay otras formas de existir y quizás, ahora mismo, haya otros trabajando para ello. Quizás subyace un propósito en el hecho de que los Mihab hayan compartido su saber con nosotros y, sin notarlo, estemos preparando todo nuestro mundo para la gran conexión del cuerpomundo al que muchos llaman Gaia.


Esta historia continúa:  ir a la parte II


jueves, diciembre 15, 2011

FIN


Luego de oir de su boca lo que su corazón ya venía diciéndole, 
sintió cómo, en su alma, se derrumbaban 
no sólo castillos de cristal, 
sino ciudades enteras…


Quiso hacer las maletas. 
recorrió muchas veces la casa, como perdida en la niebla, 
fue y volvió la casa sin darse cuenta de qué llevarse.


Apenas atinó a colocar en su maleta el pequeño cofre 
que habían comprado juntos en la feria de artesanos
donde guardaba 
sus fantasías...

viernes, diciembre 02, 2011

LO INTENTO


¡Mira que lo intento!
una y otra vez me perfumo,

me visto prolijo,
pongo mis pies derechitos, 

enderezo mi espalda,
y al final, cuando me veo
me doy cuenta que no lo logré:
no me parezco a las personas.

DESDE LAS PROFUNDIDADES


Las siento...
vienen arrastrándose por un largo y difícil camino.
Llegan desde el fondo, desde lo más oscuro,
atraviesan los vapores sofocantes, humedad, calor
los laberintos de mi neocortex...

Se arrastran como gusanos heridos en la arena.
vivieron tantos años en las viejas prisiones que están ciegas
no ven a donde llegan
y hoy,
por fin salen a la luz que nunca vieron
estas palabras.

domingo, octubre 23, 2011

MI CUERPO

Mi cuerpo es un lugar, un momento
y una suma de lugares y momentos.


Mi cuerpo es frente de batalla 
donde nos enfrentamos el mundo y yo
(El mundo es apenas lo que veo...)


Mi cuerpo es la zona sin nombre 
donde se esboza mi deseo 
combinándose con lo que la vida decide darme
revuelto y recreándose... 


Mi cuerpo
refleja lo que siento, lo que pienso 
pero no es ni lo uno ni lo otro. 


Es tierra de nadie, 
ni siquiera es mío!! 
Aunque lo reclame como propio, 
mi cuerpo te pertenece también a vos...
como un cruce de caminos,
como el agua corriendo en un río,
como un amanecer o un atardecer
como el  olvido: 
es tuyo, y es mío.

miércoles, agosto 17, 2011

NO HAY REGRESO

Un día cualquiera
caminas por la ciudad, desprevenida
y de pronto te das cuenta
de que no hay retorno a lo que eras...


Perdiste algo tuyo.


Esto de enamorarte
te cambió de alguna forma
que no entiendes.


Ahora el viento y el sol te arden
como si alguien hubiese arrancado tu piel.


Te sientes torpe andando sola
por las veredas húmedas,
sin otros pasos para acompasar.


El deseo es avergonzante,
no sabes qué hacer con él
porque te fuerza a ver
que tu cuerpo aún recuerda.


Perdiste algo importante,
Perdiste la cubierta de tu mundo
debajo de la cual
se escondía tu soledad;


Ahora se soltó y desfila obscenamente
por todos los rostros, 
por todos los besos...


Tu mundo ahora rechina cuando gira,
como gimiendo en cada vuelta,
y tu cabeza no puede más,
y alucina, y regresa siempre
a aquella vieja escena
cuando amabas desprevenida, ingenua...
pensando que tu  felicidad se quedaría


Estás condenada
a ser frágil, incompleta, humana;
a seguir buscando, a no encontrarte
sabiendo que nunca volverás a lo que eras,
maldiciendo el haber tenido algo
que no puedes conservar.

viernes, julio 29, 2011

LA ELECCION DE ALEXANDER

...Así como algunas personas dejan el mundo mejor de lo que lo encontraron; él es diferente: es fuego siempre busca alimento; esa es su naturaleza. También da calor, pero  lo hace al módico precio de arrasar todo a su paso...

Alexander tenía seis años y padecía una rara enfermedad. Su sangre se negaba a coagular de forma eficiente, posiblemente similar a la hemofilia con el agravante de que sus glóbulos rojos se licuaban a pesar de no haber padecido hemorragias. Intentaron los tratamientos que el hospital les podía dar, ya que la familia era de condición humilde y no podían darse el lujo de tener atención privada. No mejoró. La muerte empezó a mostrarse como destino inevitable. Los médicos no sabían que hacer.

Entonces Norma, la hermana mayor de Alex, sin consultar a nadie fue ante los señores de la oscuridad. Sabía que no estaba permitido hacer eso sin embargo en su desesperación ante la posible muerte, o quizás intentando ponerse por encima de todos demostrando que podía hacer algo grande, se presentó y pidió que hicieran que su hermano viviese. Ellos no acostumbraban hacer concesiones, pero, dadas las circunstancias, había algo en la propuesta se les hizo atrayente y decidieron aceptar. 


El niño era inteligente, vivaz y seductor. Dejarlo vivir seguro que podría proveerles alguna utilidad a esos señores.

La observaron con seriedad de piedra y luego de un momento le dieron a elegir; le dijeron: "¿el alma o la vida?". Ella se sorprendió y no entendió muy bien a qué se referían. Pero en su ignorancia pensó: "¿para que quieres un alma si tienes la vida?", así que repitió su frase anterior: por favor hagan que no se muera, no importa lo que haya que hacer para pagarles. Entonces dijeron: ¡concedido! puedes conservarlo. En ese preciso instante un brillo como de chispa que había en los ojos de Alexander, se extinguió.

Continuó vivo, es cierto, pero no era más que un cascarón vacío. Andaba siempre solo. Nunca se sentía a gusto. Deambulaba confuso, sin apasionarse por ninguna cosa ni por ninguna persona. Incapaz de sentir amor por alguien, incapaz de conmoverse con el dolor ajeno. Era fuego, sólo buscaba alimento, esa era su naturaleza; también daba algo de calor al módico precio de destruir todo a su paso. No sentía siquiera el deseo de ver a su propia familia, sin amigos ni vínculos duraderos. Nunca sintió necesidad de darse a alguien, de compartir su intimidad, sus sentimientos pues estaba incapacitado de sentir. Andaba indiferente a todo, perdido en sus movimientos repetitivos, como un cuerpo mecánico sin voluntad propia. El atractivo de las cosas o las personas duraba un breve tiempo; el tiempo que tardaba en decirse: "lo conseguí" acto seguido todo se volvía descolorido y por lo tanto desechado.

Poco a poco se fue transformando en un muerto vivo, un depredador que "secaba" a las personas que encontraba a su paso. No podía detenerse. Cuanto más luminosa era la persona más lo estimulaba a deshacer su vida, a carbonizar hasta el fin esa existencia, cosa que en general lograba fácilmente. Conseguía dejar a las personas tristes y desoladas. Nadie llegaba a entender a tiempo su verdadera naturaleza. Vendía su desprotección, su ingenuidad, su alegría... y disimulaba bien su frialdad que impulsaba sus actos predadores.

Nada aliviaba su inacabable vacío. Su vida sin color, todo era igual: que algo resulte bien o que no, le daba igual. Cada vez que conquistaba una meta lograba saborearlo unos minutos y luego perdía brillo. El vacío era la única constante que había en su vida.

Supe su historia: jamás le habían dado a elegir, pues todo se había decidido cuando era pequeño sin consultarle. Hice lo que debía: lo llevé con los guardianes de la ley quienes al verlo
Le hicieron la pregunta que estaban obligados a hacerle. Esta vez sin titubear dijo: "quiero conservar mi alma".

Ya que cuando pequeño habían elegido por él, quizás hubiera una pequeña esperanza de revertir el acuerdo... Prefería ahora renunciar a esa vida inerme y sin sentimientos que tenía. Siempre lo había perseguido el miedo a morir joven, quizás en algún lugar sabía cual sería su elección si se le ofrecía revertir el pacto, quizas algo en el sabía que esa vida que tenía no le pertenecía, era antinatural.

No podemos torcer el orden de todas las cosas, si lo hacemos creamos un desbalance tan grande que posiblemente arrastre consecuencias nefasta su corrección. El muchacho sabía que el mundo no era su lugar, y quizás cada vez que llevaba a alguien a la muerte o a la destrucción, expresaba su propio deseo, de ir a donde su destino lo aguardaba.

Era un día soleado. Alexander Caminaba tranquilo y de pronto su celular se encendió con un mensaje. Fijo en las letras, Alexander cruzó la acera. Un auto cuyo conductor también iba fijo en las letras; paradójicamente las mismas letras, lo encontró a su paso.
Alexander se recostó sobre el suelo, como quien se echa a descansar.

Mientras miraba al cielo, en el fondo de pavimento detrás de su cabeza, un círculo rojo oscuro le ponía un marco a su retrato. Por primera vez en su vida sintió algo. Sintió que de verdad se unía con el todo. Sintió el amor. Irónicamente estaba muriendo, pero los 23 segundos que duró su consciencia antes de apagarse fueron el tiempo que por primera vez se sintió de verdad vivo.

domingo, julio 03, 2011

ONCE DIAS

“SOMARENT” decía la tarjeta pequeña que me entregara la llamativa joven en la fiesta. Me costaba entender que a mis cuarenta y nueve años ella, bonita, de no mas de 28 años y sumamente inteligente, se fijara en mi... Al ver mi conflicto ella se apiadó y me dijo: ―mira, muchachito, en verdad, para mi eres un joven muy interesante. ¿Joven? -inquirí pasmado- ella con una sonrisa me dijo, es que yo en verdad tengo más de setenta. Pensé que se reía de mi, que me tomaba el pelo, quise cambiar de tema y alejarme, pues, por bonita que fuese no permitiría que se burle de mi. Me aseguró que esto que veía no era el cuerpo de ella, sino uno alquilado, ya que ella tenía setenta y siete años y su movilidad estaba muy limitada. -Es simplemente un cuerpo que alquilé por unos días -dijo sonriente. ―Si no me cree vaya Ud. mismo y véalo-. y me entrego esta tarjeta.

Luego de algunas dudas mi curiosidad pudo más; quizás por el hecho de que aquellas preguntas que desde pequeño me hice, como por ejemplo ¿que será lo que vincula a una mente con un cuerpo?
Entré, conciente de que si dejaba crecer la duda me quedaría quizá horas yendo y viniendo frente a la puerta del local. El lugar era sencillo, una antigua casona reciclada. Una entrada imponente, boisserie de roble oscurecido por los años, un escritorio antiguo disonante con el monitor LCD que tenía encima. Me presenté solo con mi apellido. Presentarse con el apellido sin duda pone cierta distancia y da un carácter más formal, así mostraba que mi interés era “serio” y quizás disuadiría a las personas que no fueran serias de intentar conmigo algo “poco serio”. Hice saber a la recepcionista mi curiosidad. Fui amablemente invitado a tomar asiento mientras ella ubicaba a un representante que me asesoraría. En pocos minutos se presentó un hombre ataviado según dicta el perfil del arquetípico vendedor de electrodomésticos. Al verme se colocó en la cara una amplia sonrisa, como si me conociera de toda la vida y estuviera realmente feliz de verme.

─Estimado Señor... lo miré y me di cuenta de que esperaba que le dijetra mi nombre, nuevamente mi apellido ─Alzaga... ―Por supuesto, Alzaga, entonces, ―yendo al grano― ¿está buscando alquilar? ─dijo con su sonrisa bien adherida. Realmente parecía feliz de verme─
Permítame mostrarle nuestros productos, estoy completamente seguro de que encontrará algo que lo satisfaga.

Aqui tiene este. Debajo de una camilla vi el cuerpo de un joven de unos 26 a 28 años, sus facciones eran perfectas, parecía dormido. Estaba en un estado físico óptimo. El vendedor de electrodomésticos, se dio cuenta de mi shock, y comenzó a hacer el download de información.
Este "soma" tiene 26 años, tiene una excelente performance de respuesta biomotora, sus características biológicas son lo más cercano a la perfección que se imagine. no experimenta ningún tipo de limitación en lo referente a las funciones normales de todo ser humano. El cuerpo tiene las medidas standard y en las encuestas al 87 por ciento de las mujeres les gusta y al 16 por ciento de los hombres, es decir que tiene un perfil mas exitoso entre mujeres, pero obviamente Ud decidirá el uso que le quiera dar.

-¿Como dice? -no estaba seguro de entender lo que me estaba explicando.
-Claro Sr. Alzaga. Los ejemplares son absolutamente libres de programación, así que Ud. puede vivir cualquier tipo de situación que desee con la persona del sexo que desee. -si había entendido, esa parte del intercambio sexual... no esperaba que fuera tan llano al respecto.

Asimismo si prefiere una experiencia absolutamente nueva e imposible de imaginar puedo sugerirle experimentar un par de días con un cuerpo femenino. ¡Le aseguro que los hombres no tenemos la más mínima noción de lo que es ser una mujer en nuestra cultura!

Todos los ejemplares tienen entrenamiento físico, y están en optimas condiciones. Excelente genética, son estables y sumamente ágiles. Tiene Tambien de mas o de menos edad. Por razones legales no podemos proporcionar cuerpos de menos de 18 años. ¿Sería para Ud.?
─Si.
─¿Alguna vez lo hizo?
─Nunca. Siento una gran curiosidad.
─Estoy seguro que le encantará. Yo mismo lo experimenté, porque Ud. sabe que uno no puede ofrecer un producto que no haya probado. Es fantástico, simplemente único. -el vendedor parecía un adicto ofreciendo probar su mercancía.
─Claro, yo creo que me gustará hacerlo.
Mientras tanto lo seguía por un pasillo con varias puertas, empecé a dudar, pensé en salir corriendo. Llegamos a una sala apenas iluminada. Ahí estaba. Lánguido, armónico, tendido desnudo sobre la plataforma que parecía de vidrio. Los ojos cerrados. El cuerpo joven pero perfectamente desarrollado. Bello, con cierta inocencia infantil y sin embargo vacío. Respira!, ─observé, mirando al hombre de traje.
─Por supuesto. Las funciones vitales continúan activas, solo que las reducimos en un 50 % para preservarlo mejor, si las suspendiéramos se dañaría el cuerpo.

Algo en ese cuerpo me enterneció, sentí mientras lo miraba en toda su indefensión, en su desnudez una suerte de compasión, una melancolía, por aquello a lo que él nunca podía acceder. Allí tendido esperando a que un cliente pagara por habitarlo.

―Me gusta. ¿Cuál es el precio?.
―dependiendo del tiempo que lo desee... Un día entero pues veinte mil, dos días treinta y cinco, vea, sé que no es barato pero observe este cuerpo, mire esta piel, posó su mano sobre el abdomen. Me sentí molesto. ¡tiene detalles únicos! ―dijo como si estuviera mostrándome un departamento.

─Necesito más tiempo.
─Por una semana... que es el tiempo máximo permitido... podemos hacerle un precio de cien mil.
─¿Y por más tiempo?
─Los lapsos mayores a una semana no están autorizados.
─Que pena... entonces no me servirá ─me volví como para retirarme.
─Señor, hay cuestiones técnicas, tiene que ver con la normativa y es imposible cambiar esto ¡Sucede que su esencia se impregnaría en él y sería cada vez más difícil cuanto más tiempo pasase!
―Bien, entonces no me sirve.
―¡Aguarde! podemos pensar en alguna solución. El "soma" necesita reposar y reciclarse después de cada uso. Si quiere puede tener este por una semana y luego cambiar a otro idéntico la siguiente semana, eso sí podemos hacerlo y ¡le aseguro que nadie notaría la diferencia! ¿Estaría bien para Ud.? ¡por supuesto que tendríamos una consideración en el precio! ¿Que tiempo tenía Ud en mente?
─No me sirve.
─Son las instrucciones que tenemos, lo siento señor, ellos son muy estrictos con estas cosas. El cuerpo debe preservarse, y su algoritmo original debe mantenerse sin contaminación. La interacción prolongada podría afectar el algoritmo original y el soma empezaría a recordar memorias de su huésped.
─No se preocupe. Ya encontraré la forma ─salí de la habitación y me encaminé hacia el corredor, cuando escuché su voz agitada casi en un grito:
─diez días y ni un minuto más-
─Once
─Diez y ya me estoy metiendo en líos.
─Esta bien, acepto.

Una hora más tarde habían tomado las muestras de mi sangre, y procesaban mi algoritmo. Tendrá un período en blanco de cinco o diez minutos pero es necesario que Ud. esté inconsciente. ¡No se puede despertar en dos lugares al mismo tiempo!

Miré mis manos se veían delgadas, suaves, mi nuevo cuerpo era fuerte, podía sentir el poder en mis músculos, miré a mi alrededor, no necesitaba lentes para hacerlo, mi vista era perfecta. Me puse de pie lentamente, cada músculo estaba en perfecta armonía con mis pensamientos, cada orden mía era obedecida por el cuerpo. La sensación era indescriptible.

Permita que le traiga algo para vestirse. Sólo en ese momento me di cuenta de que estaba desnudo, y no sentía frío.
No puedo negar que una sensación de melancolía me embargó cuando vi mi cuerpo por última vez.... tendido en la otra mesa, como un viejo cascarón. Me despedí para siempre y salí con un paso firme. Había olvidado lo bien que se sentía ser jóven.

martes, abril 05, 2011

Atziên y el Dragón

Atziên, enérgico, subía la montaña. Sus pies prensados por pieles de animales y su cuerpo grande y bien abrigado hacían que soporte el contacto con la nieve. Su calzado casero evitaba además que resbalara en el hielo, o se hundiera en la nieve. Portaba una especie de lanza y lo que parecía ser un hacha. Su mirada estaba enrojecida de ira. Iba de caza determinado a matar o morir.

La bestia maligna había destruido casi totalmente su comarca y las vidas de las personas que hallaba a su paso. Atziên era el único mago y guerrero en la aldea y su función era defender la aldea de cualquier amenaza humana o no. Sólo él podía enfrentarse a la criatura quizás porque también había algo animal en él. Su pelo rojo y abundante, barba, pelos, dureza, su tamaño... todo aquello más una mirada salvaje lo hacían de temer. Verlo subir la montaña hacía suponer que él era el salvaje que devoraría a su presa y no a la inversa.

Llegó a la cima. El dragón tenía veinte veces su tamaño, pero aún así lo encaró con toda la fuerza de su atención. La atención lo es todo, sea lo que sea que hagas la atención, cuando está plena, marca una diferencia. Las miradas de los magos no sólo ven, sino que también, merced a un enfoque de su  voluntad, ejercen control sobre quien los mira. Ambos usaban su poder midiendo a su adversario.

Luego de unos minutos de girar mirándose fijamente, Atziên pudo entrar a la mente de su adversario y percatarse del pánico en el dragón. La bestia estaba aterrorizada al verlo. Cosa extraña pues los dragones la mayoría de las veces vencen a los humanos aún siendo éstos magos. Pero este dragón temía y eso sí que era inusual.Atziên hurgó la atávica mente del dragón y  descubrió el motivo: el dragón llevaba vida dentro de sí. Era una hembra y llevaba en su cuerpo un huevo fecundado. Ese hecho sucedía cada 230 años, y estaba sucediendo en ese momento. La hembra de dragón temía, no por su vida, sino por la vida de su cría.

Por ser las criaturas más antiguas del universo, los Dragones habían descifrado la naturaleza de las fuerzas que enlazan energía, materia y forma, y conocían el modo en que el molde energético confería forma a la materia. Este saber les permitía, merced a un esfuerzo de su voluntad, modificar la estructura y configuración de su propia materia. No era una simple ilusión, era mucho más que eso, podían efectivamente cambiar de forma a voluntad. Sin embargo, dicho arte entrañaba un riesgo fatal: si permanecían demasiado tiempo, la nueva forma podía impregnarse en la materia tan fuertemente en su materia que era posible que quedaran atrapados para siempre en esa forma. Se han escuchado rumores que afirman que habitan entre nosotros algunos dragones atrapados en formas humanas. El dragón no podía usar todo su poder, pues, si cambiaba su forma podía afectar la vida de su cría y este era un riesgo que ella no iba a correr. Es por eso que el Dragón no usaba su magia contra Atziên, y es por eso que estaba aterrado.

Al descubrir esa vida inocente, Atziên se dio cuenta de que no podía matar a la bestia. Los Dragones no eran necesariamente criaturas del mal. Sólo algunos, como aquel, perdían su rumbo, y Atziên no podía matar a una criatura que no fuese maligna pues eso iba contra su función en el universo y con aquello que le proporcionaba su poder, el ser un servidor del balance.

El conflicto lo embargó pues Atziên sabía que esa bestia, aun en el  estado en que estaba y no pudiendo usar toda su magia, podía con una mirada evaporar a un humano. Así que hizo una elección. La más difícil de su vida.

Puso un sortilegio de amarre sobre el dragón, como si lo atara con una cadena mágica, para que no pudiera volar. Usó uno de alianza con la tierra,  un tipo de sortilegio que pocos magos dominan y hace uso de fuerzas de la naturaleza para sujetar algo por atracción. Apenas lo hizo escuchó las amenazas del dragón, pero sabía que no lucharía.

Atziên no vaciló. Fue a la comarca y se despidió de su pueblo al que nunca volvería a ver. Lloraron amargamente sin cuestionar la decisión del mago pues sabían que si él había elegido eso, es porque era el único camino posible. A veces separarte de quien amas para su propio bien es el  mayor acto de amor.

Atziên subió al cuello del dragón, y lo liberó del sortilegio. Ella inmediatamente alzó vuelo sin intentar siquiera librarse de él. Se había conectado mentalmente y ahora Atziên gobernaba el vuelo, y el dragón  volaba ciego. Luego de meses de vuelo llegaron a una isla pequeña en los confines del mundo. Atziên puso un sortilegio de encierro mil kilómetros a la redonda. Llevó dos días concluir la tarea.

El dragón lo observaba indiferente y cada tanto se sumergía en el mar cazando peces para alimentarse. Cuando concluyó se sentó frente al dragón y dijo “ahora estaremos en paz”. Y luego abrió su mente al dragón para que supiera cual era su cometido. El dragón supo que nunca podría abandonar esa isla. Que Atziên se había convertido en su guardián y había decidido alejarse de su mundo conocido para recluirse en los confines y vigilarlo el resto de los tiempos que ambos tuvieran. Al descubrir esto, el  dragón dio un alarido tan fuerte que se escuchó hasta las comarcas más distantes del mundo.

La cría nació y fue creciendo en compañia de su madre y de Atziên . Reconocía a ambos como las únicas criaturas del universo para él. Dialogaban con sus mentes y Atziên lo educaba al igual que su madre lo hacía. Conforme pasaba el tiempo la madre dragón fue olvidando su sed de personas, y su deseo de escapar, pues cualquier hábito bueno o malo que no se ejerce es, con el tiempo, olvidado. Nació una relación particular entre los tres, tan íntima que sus mentes podían oírse una a otra y tenían sueños conjuntos también. En dicho acercamiento, los animales se tornaron un poco humanos, y Atziên despertó aún más su aspecto animal. Se desdibujaba la linea entre el bien y el mal, Ahora todo era naturaleza.

Y es esta la historia de Atziên, un mago guerrero que por amor a los suyos supo renunciar para siempre a la presencia de quienes más amaba para convertirse en guardián y protector de una criatura antigua cuya alma oscurecida la había llevado a asediar a su comarca.

Pero esta historia fue mucho más lejos, porque quinientos años después, la cría del dragón que ya era adulta, tanto su madre como Atziên murieron y ella emprendió el regreso a la tierra donde fue concebida. Supo como llegar pues la mente de Atziên y también la de su madre estaban en él. Apenas llegó y sin que nadie lo note, cambió su forma como sólo los dragones saben hacerlo, y regresó a la comarca. El joven dragón entonces se presentó bajo la única forma viviente que conocía fuera de la de dragón, tomó la forma de Atziên. Los habitantes reconocieron al "hombre leyenda", aquel mago que renunció a su propia libertad para ser guardián de una criatura antigua. Celebraron durante varios días su regreso y le dieron todo tipo de regalos hechos por ellos. Y le entregaron la casa que había sido de Atziên, con todas sus pertenencias intactas. Lo amaban y lo necesitaban pues no había desde hace años un mago que los ayudase. Era para ellos un milagro.

Pasaron muchos años y Zivckarr, porque así se llamaba el pequeño dragón, jamás cambió la forma, aun sabiendo de los peligros que eso entrañaba, fue olvidando quien era en realidad y se fue tornando humano, pues la forma no es sólo aspecto sino también alma. La forma de Atziên se impregnó tanto en su propia configuración que jamás pudo abandonarla. Cuentan que fue así como Atziên-Zivkarr, el dragón-guerrero-chamán se volvió inmortal. Fue el más poderoso hombre-mago que jamás se haya dicho, protegió a la aldea durante seis mil quinientos años, hasta que su  hora llegó. Murió rodeado de gente que lo amaba, e incluso se vieron  algunos dragones volando la danza de la despedida. Nadie nunca supo su secreto.

miércoles, enero 12, 2011

LA VIDA DESPUÉS

­¡Si ya está que se manifieste!
-Sentenció la voz grave de la médium. Inmediatamente comenzó a sacudirse balbuceando cosas sin sentido. Su cara parecía la de una persona con problemas mentales; babeaba emitiendo incoherencias. Se sacudía como si estuviese recibiendo descargas eléctricas. Clara, furiosa, salió repentinamente del lugar mientras la mujer de negro y la asistente insistían en que estaban a punto de lograrlo.

Era la cuarta vez que hacía todo ese circo y nunca consiguió nada. Se dio cuenta de que no podría volver a comunicarse con Iván, que no había forma. Llegó hasta una plaza y se desmoronó en un banco. El rechinar del subibaja avivó aún más su angustia y se reprochó el no haber querido tener un hijo al comienzo: "Si lo hubiésemos hecho cuando nos casamos hoy no estaría tan sola..." Desplegó el periódico, solo para intentar distraerse... "Niño nacido de los óvulos de una mujer muerta dos años antes..."

-¿Doctor Benavidez?, soy Clara de Herrera.
-Ah, si señora, la recuerdo. Supe lo de su marido, lo lamento muchísimo señora.
-Gracias. Lo llamo porque quiero continuar lo que empezamos.
-¿C... Cómo dice? E... está Usted s... segura de lo que dice? (Había pasado un año de la muerte de Iván; el médico ya había descartado las muestras).
-Sí, absolutamente segura.
-Bueno, estem... le parece que tengamos una charla mañana a las nueve?
-Está bien.

Benavidez, preocupado por el estado psicológico de su paciente, insistió en que consultara a un especialista. Clara entendió esto como un prerequisito y aceptó.
-La escucho, señora.
-Es poco lo que tengo para decir. Mi marido murió hace un año y yo pretendo tener un hijo de él. Ya lo habíamos decidido, había algunos problemas y apelamos a la fecundación asistida. Las muestras están congeladas...
-Comprendo... y... ¿qué‚ piensa que su marido desearía en las circunstancias actuales?
-Bueno, he tratado de averiguarlo... pero sin éxito. De todas formas él no está y soy yo quien decide.

Clara siguió viendo al psicólogo, sin embargo nada podía quitarle el deseo de reencontrarse con Iván. Su terapeuta no combatía ese deseo, por el contrario, sostenía que ella necesitaba despedirse. Probaron técnicas de visualización, hipnosis, dramatización... pero ella se exaltaba tanto que perdía las imágenes. Básicamente se negaba a dejarlo ir.

Dos meses después Clara ya no hablaba de inseminarse, pero tampoco elaboraba un nuevo proyecto de vida. El psicólogo le propuso someterse a una experiencia de realidad virtual a fin de evaluar el estado de su proceso de duelo. Se trata de un procedimiento absolutamente revolucionario -le explicó a Clara- está disponible gracias al avance de las computadoras en los últimos años y de las interfaces cerebro-máquina. Clara, sin expectativa alguna, aceptó.

Los scanners analizaron cada detalle de la morfología de Iván a través de las fotos que Clara, por instrucción del psicólogo y del técnico en realidad virtual (RV), había seleccionado cuidadosamente. Unos vídeos y grabaciones de audio mostraron los movimientos, el timbre y tono vocal, el modo en que reforzaba algunos sonidos, las pausas... todo escondía algo de la personalidad del fallecido. En poco más de una hora surgió con siniestra exactitud, un perfil digitalizado de Iván.

-Y dígame una cosa, -preguntó Clara al Dr. y al técnico que comandarían la experiencia- cómo es que se programarán las respuestas que me de la máquina a mis preguntas?
- El sistema asimiló datos de la personalidad de su esposo, y de sus movimientos y gestos. Con los cuestionarios que Ud. respondió más los datos de la historia de él y de la de ambos se trazó un perfil de personalidad. A todo esto se suma la memoria que Ud tiene de su esposo, la cual puede ser consultada por el sistema para recavar datos que precise durante toda la experiencia de RV. Es decir que Ud estará prácticamente interactuando con lo que es su esposo para Ud. Dependiendo de los movimientos que usted haga y de lo que Ud. diga, el sistema aleatoriamente generará respuestas posibles para la personalidad de su marido, o sea que es impredecible lo que pueda suceder, depende de la interacción con Ud. movimientos, pensamientos, palabras, todo.

Al comienzo sólo vio manchas, después árboles, sol, agua... Clara reconoció el lago donde nadaba de pequeña; las mismas montañas, los mismos pájaros... Sus pulmones se llenaron de aquel aire de montaña. Sus ondas cerebrales cruzaron el casco para alcanzar la computadora: "ESTADO EMOCIONAL ADECUADO PARA INICIAR EXPERIENCIA DE REALIDAD VIRTUAL"

Algo la llevó hacia la costa. Tuvo la visión impresionante, nítida de Iván. Una gota de agua rodó por el rostro del hombre, cruzó el pecho hasta el ombligo. Clara detuvo la gota de agua con sus manos; palpó el vientre de Iván. Sintió el contacto con ese cuerpo que conocía tan bien. Su existencia, su vida. Se abrazaron largo rato, sin decir palabra. Lloraron. Luego se besaron apasionadamente sabiendo que quizás esa era la última vez. Clara estaba tan inmersa en su estado de consciencia alterada que no podía distinguir en lo más mínimo que se trataba de una experiencia virtual. Lloraban ambos no de tristeza ahora, sino de emoción por estar de nuevo juntos. Clara le iba a contar sobre lo sucedido ese año, e Iván la interrumpió:
-Si, lo sé. Sé del apartamento nuestro, esta bien que lo hayas vendido. Y está muy bien que trates de seguir adelante. Ahora lo de tener un niño... ¿estás segura?
-Clara emocionada sintió que se le quitaba un gran peso, ya no tomaría al decisión sola.
-Sí lo estoy. Ya pensé en las consecuencias pero quiero hacerlo. Es la única esperanza que me dio fuerzas para seguir viva.
-Bien. si estás segura, entonces ¡que así sea! yo apoyo en todo tu decisión de hoy y también aquellas que debas tomar a lo largo de la vida de nuestro hijo. Yo estoy como siempre a tu lado. apoyándote, porque siempre serás mi gran amor. Se abrazaron y lloraron nuevamente temblando de emoción sabiendo que ahora nadie los podría separar. Se acariciaron e hicieron el amor, fue una de las veces mas intensas, más emotivas. No se preguntaban si podrían volver a verse, sabían que posiblemente no, pero ese momento fue vivido al máximo, con todo el ser de cada uno de ellos. El peso de Iván sobre el cuerpo de Clara era distinto y sin embargo igual... Se cobijaron, se alimentaron. Iván miró por última vez esos ojos tiernos, hasta verlos exhaustos, mientras él se vaciaba dentro de ella en un llanto profundo y tibio.

El Dr. Benavidez no tuvo coraje para decirle la verdad, optó por dejar que las cosas se fueran dando solas. Pero Clara salió más decidida que nunca a implantarse el óvulo fecundado con el esperma de Iván. Entonces, al Dr. se le ocurrió una gran idea: implantaría un embrión ajeno, uno débil, que no sobreviviría. Ella pensaría que fue un aborto espontáneo; después le diría que ya no quedaba material. Clara tendría que resignarse. Le dio un tratamiento de hormonas para prepararla y fijaron fecha para el implante el mes siguiente. No pudo hacerse. Estaba embarazada.

lunes, enero 10, 2011

EL EQUILIBRIO EN LOS VÍNCULOS


Sofía se negaba a aceptar la realidad... Nada más estéril que negarse a aceptarla, pues a ella poco le importa que la acepten: ella corre con ventaja.

Cuatro años juntos. Sofía lo había entregado todo y Mauro se comportaba ahora como un patán. En verdad, se comportaba como alguien que no ama; pero, a los ojos de Sofía, era un canalla. Mauro simplemente tomó lo que necesitaba y desapareció para hacer su vida. Cuando Sofía intentó acercarse, Mauro se sintió demandado, exigido, entonces cerró sus puertas, sus teléfonos, sus mails... impenetrable como una fortaleza medieval. Sofía, contemplaba atónita la fosa repleta de cocodrilos, aturdida por el impacto de cien toneladas que la aplastaban. Mauro podía irse, porque ya tenía el trabajo que Sofía le consiguió, el departamento que Sofía le consiguió, la ropa, la computadora... ahora podía, y, sin dudar, lo hizo.

Los diez años de distancia entre ellos quizás hayan sido la causa de esta asimetría tan grande en la relación, quizás se mezclaron los papeles de pareja y de madre, aunque para Sofía estaba muy claro todo, para Mauro al parecer no era así, pues se comportaba como un  hijo adolescente y rebelde.

Los fines de semana solían divertirse mucho. Iban a la Costanera Sur, o a Plaza Francia, a veces a Puerto Madero donde Mauro andaba con los patines que Sofía le había hecho traer de EEUU. Hacía toda clase de piruetas mientras Sofía (fotógrafa amateur) le tomaba fotos, cosa que a Mauro le encantaba. Se ponía como un niño con su juguete favorito. ¡Lo pasaban tan bien!
Muy distintos eran los fines de semana en los que Sofía su trabajo requería que saliera de la ciudad. Se tornaban oscuros y pesados. Sofía perdía el sueño, y vivía tensa, pues, sabía que Mauro se encontraría con alguna amante y así empezaba la persecución y el ataque mutuo vía teléfono o mensajes. La cabeza de Sofía se disparaba fuera de control, armando todo tipo de escenarios y buscando pruebas que lo incriminaran. Daba por sentado que Mauro la traicionaba porque  había antecedentes y no era solo una vez. Se obsesionaba hasta lo más loco, dejaba todo de lado para armar hipótesis y seguir rastros como sabueso, perdía su concentración y su  coherencia.

En verdad todo comenzó cuando, a menos de seis meses de relación, Sofía viajó a Italia y luego tuvo que ir una semana a Canadá. Mauro trabajaba como Barman y jamás se privó de seguir conociendo mujeres. Obviamente, con Sofía lejos, comenzó a verse con varias chicas. Semanas antes, Mauro le había pedido a Sofía que "respetara su ámbito de trabajo" y no lo visitara mientras trabajaba porque se ponía tenso. Sofía respetó el pedido y Mauro aprovechaba para invitarle tragos a su nueva amante, y a las cinco de la mañana, en pleno invierno Sofía llegaba a buscarlo en el auto con la calefacción encendida para que Mauro no tomase frío.

Cuando Sofía lo supo su confianza y su ilusión se derrumbaron. Cada vez que viajaba, el viejo fantasma de Mauro y sus amantes la hostigaba. Entonces empezaba a controlarlo con desesperación. Llamaba al celular de Mauro, a veces apagado. Sofía no podía pensar otra cosa que "estará con alguien" y entonces le dejaba diez o veinte mensajes. Mauro siempre respondía que no los recibía, que no tenía señal o no tenía crédito... A veces Mauro respondía y Sofía se daba cuenta de que limitaba las palabras de su diálogo porque estaba con alguien. 

Sofía pensaba: ¿por qué otras personas tienen parejas en las que confían? ¿por que si doy todo no puede ser fiel? ¿Por qué no puedo confiar y tener lo mismo si yo le doy: seguridad, respeto, cuidado, honestidad?

Mauro nunca entendió que no se trataba de ser “propiedad de Sofía”,  que no es que ella se posicionaba como dueña de él. Se trataba de cuidar de quien te cuida. Y si no sientes nada, simplemente sigues tu camino, no te quedas para sacar provecho.

Mauro, disfrutaba de la casa de Sofía, de sus comodidades de tener la ropa limpia, y además se fascinaba con las charlas que sostenía con Sofía. Ella era periodista y además tenia estudios de filosofía, e historia. Amaba las artes plásticas y la fotografía. Las charlas eran desafíos en los que Mauro intentaba cuestionar todo y Sofía, serena, fundamentaba y argumentaba; y mientas lo hacía le iba explicando conceptos filosóficos o lo que fuere que estaban discutiendo. Sus palabras y sus conocimientos eran un manjar que Mauro devoraba con avidez principalmente al principio de la relación cuando el mundo de Sofía aún era sólido y ordenado.

Pero, cuando Sofía preguntaba a Mauro a dónde había estado, inevitablemente Mauro se enfurecía y respondía con una agresión directa o con una mentira. Era obvio para Sofía que Mauro nunca había sido amado de verdad. Su familia lo desvalorizó y lo humilló hasta el hartazgo, así que, quizás, —pensaba Sofía—, lo que faltaba era alguien que creyera en él; alguien que estuviese allí sólo para él, que apostara el todo por el todo a él y le diera el amor necesario para sanar sus viejas heridas…  

Sofía, aún consciente de las mentiras de Mauro, quizás animada por su sueño omnipotente de rescatar a Mauro, decidió ayudarlo a construir una verdadera vida. Nadie la obligó a hacerlo. El mundo, la vida, habían sido piadosos con Ella, y le parecía bien hacer algo también por otra persona.

Le ayudó a descubrir su vocación, porque Mauro había empezado ya cuatro carreras diferentes y nunca se sentía conforme, ya estaba dejando también la última carrera iniciada. Sofía, le tuvo paciencia y pudo ver que, con amor, contención y un ambiente estable, los miedos e inseguridades de Mauro se fueron debilitando. Sofía le consiguió un buen trabajo, uno legal y bien pago para su nivel de estudios. Le pidió a una amiga que le ayudara a Mauro vencer sus obstáculos con el inglés dado que no podía hablar ni una palabra. Así Mauro en ocho meses alcanzó un buen nivel. Hasta ese momento sólo había trabajado uno o dos días a la semana, siempre como Barman o camarero, en algún bar y en ambientes muy sórdidos. Sofía le ayudó a aprender a lidiar con situaciones conflictivas pues se enojaba con frecuencia y se iba de un portazo. Aprendió a sostener un buen trabajo.

Una parte de la vida de Mauro se fue acomodando mientras otra parte continuó creciendo fuera de control. Decidió cambiar una vez más de carrera, ahora incentivado por Sofía, y eligió la profesión de Sofía. Apenas comenzó a ir a las clases se apasionó por las materias. Pudo sostener la nueva carrera cada día con más entusiasmo, su nuevo trabajo también. Todo en su vida iba mejorando pero su mentira y su necesidad de traicionar a Sofía con quien se le cruzara continuaban. Ahora que tenía su dinero se sentía mucho más seguro y nada lo detenía. Cuando una mujer le interesaba iba directamente al grano donde esté y muchas veces conseguía sexo fácil. Llegó a un punto en el que estaba realmente fuera de si. Entraba en prácticas extremas y en situaciones de riesgo.  Cuando eso sucedía Mauro se asustaba y acudía a Sofía como a una madre, no como su compañera, pero Sofía no era capaz de protegerse de esa información, y simplemente quedaba arrasada. Por muy arrepentido que se mostrara. Cuando Sofía escuchaba esas historias se daba cuenta de que no podría seguir al lado de Mauro. Se le hizo insoportable y con un dolor difícil de describir, Sofía decidió salir de la vida de Mauro.

Las veces anteriores que Mauro había hecho cosas así, Sofía le había pedido que se fuera de la casa, porque no podía soportar eso. Luego Mauro llamaba y llorando decía que estaba muy deprimido de estar en casa de sus padres, que estaban todos locos... que quería morir porque allí había humedad y la ropa se le arruinaba. Las ideas lo enloquecían mostrándole que el era igual que su familia y esto era algo que el rechazaba muchísimo. Llamaba a Sofía llorando diciendo que no volvería a suceder y Sofía lo perdonaba y acababa cediendo diciéndole que volviera.

Una vez había conocido a una mujer en el subte. Le advirtió a Sofía gritando que se encontraría con quien quisiera, que no pensaba irse de la casa y que no tenía el derecho de echarlo cada vez que discutían... (es decir cada vez que el se iba con alguna)... Mauro no iba a detenerse. Una noche que Sofía tenía que trabajar y Mauro fue con Leo, amigo de él, al teatro. Al día siguiente apareció entre sus contactos de Internet un nuevo juguete que había encontrado. Sofía sabía que eran descartables. Mientras, Mauro se veía a si mismo como alguien con mucho éxito, comenzaba a darse cuenta de que su vida no tenía sentido, que sólo quería alguien que se hiciera cargo de él, pero luego, a la hora de asumir su parte del compromiso, se sentía asfixiado. Las mujeres que conocía se encariñaban, Mauro empezaba a escuchar reproches; eso no le agradaba así que se marchaba.

Aún sabiendo que esas mujeres eran descartables, Sofía se negaba a seguir viviendo juntos. Llegó al su límite, quebrada y ya sin ganas de nada, Sofía salió a buscar un departamento para Mauro. Apenas Mauro tomó posesión, Sofía pasó a ser visita no grata. Engrosó rápidamente la lista de personas prescindibles. Ni siquiera contestaba ya sus mensajes ni sus mails. 

Darse cuenta de que lo que Mauro tiene lo tiene porque Sofía se lo dio y que todo eso hoy lo usa sin ella, o mejor dicho, lo comparte con otras. Es como cuando alguien está en peligro y le das tu única defensa, tu puñal para que se defienda, pero lo usa para clavártelo en la espalda. Eso sentía Sofía, que lo que le había dado a Mauro, era usado por Mauro para humillarla y rebajarla cada vez más.

Sofía se repetía la frase: —Debería haberlo dejado trabajando en aquel bar, en las noches de invierno saliendo a las 5 de la mañana y no ir a buscarlo, debería haberlo dejado con su vida y su miedo en el cuarto con cocina y baño en el que vive su familia... pero no lo hice.

Mauro logró lo que Sofía no había podido hacer con él: Expulsarla de su vida. Después de vivir cuatro años juntos en los que cada desayuno almuerzo y cena eran compartidos ahora: la nada.

Sofía no pudo más. Estaba quebrada. Su vida toda se derrumbaba fuera de control. Tomó su auto y salió de la ciudad a ver al anciano chamán que siempre le había podido ayudar. Luego de casi tres días en la ruta, bajó y corrió hacia un monte atravesándolo. Fue hasta una pequeña colina que rodeó corriendo. Agotada fue donde el viejo estaba le preguntó sin explicarle  nada sobre la situación:

—¿Cual fue mi error?
—Siéntate aquí —le dijo—. ¡Mírate un poco! ¡Estás hecha un desastre! ¡Tu vida es un caos total!
No puedes seguir exponiéndote a tanta polución mental. La capacidad que tenemos de procesar el caos no es ilimitada, ¡tus emociones están caóticas por causa de eso!... debes buscar orden, busca armonía. Bebe esto. —y le dio una especie de té, fresco—.

—Ahora sólo dedícate a detener tu vorágine interna. Así como estás ahora  no podrás escuchar —le dijo— te quedas en quietud. Siéntate aquí —señaló un lugar en el pasto—. Obediente Sofía se sentó. De inmediato una sensación de frescura recorrió su cuerpo y empezó a relajarse. El hombre se alejó y la dejó allí, tendida, el resto de la tarde.

Cuando regresó dijo:

—Ahora podrás escucharme. ¿Quieres saber cuál es tu error...? El error es que no entiendes nada de las fuerzas que cohesionan el mundo de la naturaleza y de las personas. 

—Puede que hayas obrado con buena intención y seguramente ayudaste a ese muchacho, pero tu ignorancia hizo que esa ayuda sea a un costo altísimo, tanto para ti como para él. Como si para fabricar un mondadientes hubieras talado un bosque. ¡Fíjate como estás ahora!

— No entiendo de qué habla Ud. —respondió Sofía—
— Te daré algunos principios sobre el arte de dar y de tomar. Quiero que pongas atención:

1) Nadie debería dar aquello que necesita para sí: 

Diste más, mucho más de lo que podías —dijo  el Chamán en tono grave—. Diste espacios que necesitabas para ti, esto te creó un vacío interior tan grande que te quitó tu balance. Después de dar tanto te quedas carente y victimizada, y no eres víctima más que de ti misma —sentenció—. Y lo peor de todo esto es que, sin balance esperabas que el otro llenara ese vacío que tu misma creaste... Pero dime, honestamente, ¿con qué iba ese muchacho a llenar tus vacíos? —Sofía supo que tenía razón, era absurdo esperar eso.— ...Y aquí el segundo principio:

2) Nadie puede dar a otro aquello que no tiene. 
Te has empeñado en "recibir de una persona (que no existe) algo que ella no tiene"
—¿Qué es lo que dice? —preguntó Sofía perpleja.
—Digo que no has mirado a ese muchacho. Él no es lo que tú crees o quieres que sea. Es sólo un muchacho carente y consentido por ti hasta el hartazgo y no tiene cómo darte ni la mitad de lo que le diste. ¡El no sabe nada sobre el dar porque nunca antes había recibido algo valioso, ¡no sabe reconocer el valor de las cosas! ¡Sólo puede recibir hasta que aprenda! El no es la persona que tú imaginas, tiene limitaciones, miedos y deseos de vivir, de experimentar y de aprovechar todo lo que tenga a mano, tiene una fuerte voracidad de vida porque tiene la marca de la carencia en su alma. Vivirá tomando todo lo que pueda, no importa si a los demás les causa dolor. Deberá recorrer mucho para darse cuenta de ello. Pedirle con tanta insistencia sólo lo aleja pues al pedirle ponemos en evidencia su propia carencia, su dolor y su vacío. Sabe que su deuda es tan grande que no podrá pagarla. Tu pedido le hace sentir su propio vacío y, entonces, trata de lograr que tú desaparezcas de su vida haciéndote las cosas lo más difícil que pueda. Si tú desapareces su deuda se va.
Verte es saber que lo que tiene no le pertenece. Por más que se apropie de ello, sabe que no podrá retenerlo por mucho tiempo porque no lo conquistó él mismo. Puede engañarse pensando que no tendrá que honrar sus deudas; pero, sólo las cambiará de lugar o las aplazará para descubrir que no tiene caso: esos sabuesos lo hostigarán la vida entera. Tú no desaparecerás para él. Estés o no siempre te verá, aunque ya no lo veas seguirás en su vida. No tienes cómo desaparecer porque ya eres parte crucial de su historia: has sido su punto de inflexión. Marcaste una diferencia al cambiar su destino. Ya no hay remedio para eso. Ahora sólo puedes dejar las cosas así, dejarlo en paz. ¡Y no sigas esperando que él resuelva tu vacío! ¡Tu vacío no es responsabilidad de él, sino tuya! Procura llenar tu vida ahora con cosas nuevas, y recuerda esto: si das hasta vaciarte, entonces sólo podrás dar vacío.


3) No des más de lo que el otro puede afrontar como deuda.

Diste más de lo que el muchacho podía retribuirte. Exclusividad, amor, respeto, cuidado, atención tiempo completo, educación, y perdón... ¿Acaso piensas que todo el mundo tiene eso para darte en retorno? ¡Si todos pudieran retribuir semejante donación el mundo entero sería otra cosa!

Cuando das tanto dejas al otro en una posición de incapacidad, de inferioridad y deuda. Si haces eso a alguien pasas a ser, de alguna forma, dueño de su vida, y eso no es posible porque la única dueña de nosotros es la Pachamama, (madre tierra), o el Todo o como  diablos quieras llamarle. No puede ser nuestra dueña otra pieza del gran rompecabezas. Por ello, si intentas adueñarte, acabas alejando de ti a esa persona, porque le quitas la dignidad, lo esclavizas. Nadie puede pagar con su libertad; con su vida o con su cuerpo. Todos merecemos decidir sobre nuestras vidas. Así que, ya que él no podrá pagar, se alejará, y tú te sentirás como te estas sintiendo: usada. Y él se sentirá inferior. En un escenario que podría ser diferente los dos se sienten víctimas: tu porque diste de más y el porque ni siquiera puede disfrutar de lo que ha recibido.

(...)
Es por eso que, aunque hayas hecho mucho bien a su vida, y aunque él haya dado color, intensidad y compañía a la tuya; todo eso se malogró, se echó a perder y ahora sólo queda el dolor, por no ponerse limites en el dar tuyo y en el tomar de él. 

En ocasiones, cuando hemos recibido demasiado de alguien, una forma de evitar sentir una deuda tan grande es desvalorizar lo que hemos recibido. Así da la impresión que nuestra deuda es menor. Ese muchacho ha hecho eso desde el comienzo. Quitando valor a lo que le diste siente que tiene una deuda menor; pero, lo duro es que una parte de él sabe exactamente cuánto es lo que debe y eso es lo que más lo angustia. No puede tomar completamente lo que recibió y disfrutarlo ni tampoco puede renunciar a ello  o devolverlo. 

No debiste darle acceso a cosas que él mismo no conquistó, pues ahora sabrá que él no fue capaz de construir eso por él mismo, y nunca tendrá la certeza de lo que hubiera podido hacer si tenía más tiempo. Sus padres no confirmaron sus talentos y sus capacidades y tú tampoco lo hiciste, pues le diste todo hecho y listo para su uso. Le conseguiste el trabajo, el apartamento la ropa, ¡hasta sus juguetes electrónicos y los patines! Es decir que profundizaste aún más su incompetencia. ¡Lo echaste a perder!

Si era necesario dormir a la intemperie, o en un cuarto lleno de humedad, ese era el camino de su aprendizaje. Si era necesario lavar copas durante toda su vida, quizás ese era su camino para transformarse en un hombre libre, o incluso en un maestro. Pero, al intervenir, creaste una perturbación en su mundo, y por eso te ataca: para quitarte lo mismo que le quitaste tú cuando le diste todo: el derecho a ser el autor de su propia vida. Si él no lo pidió no deberías haber dado lo que diste. Y si lo pidió deberías haber llegado sólo hasta donde él pudiera devolverte o compensar de alguna forma que no involucre su libertad y pueda quedarse a tu lado por elección y no por deuda. Ahora las cosas están mal, porque él ha perdido su dignidad frente ti. El no tomará el regalo de tu amor; lo desperdiciará y se orinará en él, sólo para mostrarte que no soporta su deuda. Que echaste a perder su desafío y ahora no puede probar que: “el lo hubiera podido hacer igual que tu lo hiciste en su momento”.

Ahora lo único que puedes hacer es renunciar a toda compensación por lo que diste y quedarte en tu vacío. Como hacen las empresas: anota esto en la "cuenta de pérdidas" y déjalo ya, déjalo buscar nuevos desafíos y no lo asistas, no puedes seguir arrebatándole sus éxitos. —la voz del anciano era grave;  apenado miró a Sofía a los Ojos y le dijo ahora con mucha ternura: 

—Y debes saber algo mas: "lo que has dado, aunque creas que lo perdiste, aún está en ti”. Saber esto es liberador y es lo único que puede hacer que recuperes tu integridad. Todo lo que das sigue en ti.

Y luego, por favor, —le hablaba como quien habla a un niño pequeño— nunca vuelvas a dar sin límite, porque acabarás arruinando algo maravilloso que es el equilibrio entre las personas, la naturaleza de la vida: el equilibrio entre el dar y el tomar.

Sofía lo abrazó. Estaba emocionada. Se volvió silenciosa y se fue caminando lentamente por el monte. Al salir al campo abierto notó que estaba lloviendo. Sintió que la lluvia era un regalo, la bañaba, limpiaba su llanto y su dolor. Sintió por primera vez sintió que algo de lo que había dado estaba creciendo en algún otro lugar. Eso fue suficiente para ella. Nunca antes se había percatado de que, al darle todo a Mauro, le quitó lo más importante, lo que toda persona tiene derecho a sentir: el mérito por cada conquista;  así es como nos  convertimos en adultos y dueños de nuestras vidas y de nosotros mismos.